Las dos almas de Robert Capa

La historia de Robert Capa da para una película de intrigas o una serie de televisión. En estricto rigor, nunca existió, ya que era un seudónimo que respondía a dos personas: un hombre y una mujer. Y como suele pasar en estos casos, fue el hombre el que se llevó todos los créditos. Eran otros tiempos. Y las mujeres siempre eran relegadas a un segundo plano.  

Todo empezó en la cabeza de la alemana Gerda Taro y el húngaro Endre Friedmann, dos fotógrafos de los años treinta. Ambos eran judíos y tuvieron que refugiarse en París para escapar de los nazis. Había que esconderse, ser creativo, reinventarse para poder sobrevivir, y fue así como decidieron trabajar bajo un seudónimo, una marca, que los alejara tal vez de los prejuicios que existían en Francia con los extranjeros y judíos. 

La inspiración del nombre, cuenta Richard Whelan en el libro «Robert Capa, una biografía (1985)», vino del cine. Robert, por el actor Robert Taylor. Capa, por Frank Capra, uno de los documentalistas más importantes de guerra. Y así empezó todo. Había un Capa y un Capra en el campo de batalla. Solo había que organizarse para hacer del recién nacido Robert Capa, un artista de renombre.  

Se distribuyeron los roles. Endre trabajaría en el laboratorio de un supuesto millonario estadounidense, llamado Robert Capa. Gerda se encargaría de vender las fotografías. Y todo se transformó en un buen plan publicitario. Nadie podía acceder a él.  Si alguien quería entrevistarlo, Gerda se excusaba, “está ocupado, está fuera del país”. El truco comenzó a funcionar; los dos judíos lograron reinventarse en pleno apogeo de los nazis y el fascismo. 

La alianza entre ambos artistas duraría varios años. Juntos harían fotografías de guerra, pero gran parte de los conflictos serían fotografiados solo por Endre, ya que Gerda, moriría antes. En julio de 1937, Gerda estaba fotografiando la Guerra Civil Española cuando sufrió un accidente. Un tanque pasó por arriba de ella, causándole la muerte.  La primera alma de Robert Capa, llegaba a su fin.

Endre seguiría fotografiando los acontecimientos bélicos del siglo XX y moriría en la guerra de Indochina a la edad de 40 años. Habían muerto los dos Robert Capa, y a partir de entonces comenzarían las preguntas acerca de qué fotografía tomó Endre y qué fotografía tomó Gerda. Gran parte de esas preguntas, no pueden ser respondidas todavía, y tal vez sea esa, uno de las razones que hizo de Robert Capa se transformara en uno de los artistas más misteriosos y curiosos de mediados del siglo XX. 

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