Lisette Model, reflejos de la ciudad de NY

Cuando se habla de Lisette Model (Viena, 1901), de inmediato se piensa en Diane Arbus, tal vez su estudiante más conocida. Ambas artistas tenían una conexión especial. Las dos retrataban a seres marginales; personajes raros, misteriosos, que se encontraban en los extremos de la sociedad. Ambas fueron acusadas de humillar y ridiculizar a sus modelos. Pero más allá de las similitudes que son muchas, algo las distinguía y fue la obsesión de Lisette Model por los reflejos, una técnica que la artista vienesa explotó entre los años 1939 y 1950.

Se dice que cuando Lisette Model llegó a NY, se enamoró profundamente de la ciudad. La fotógrafa llegó huyendo de los nazis como la mayoría de los artistas europeos de esos años, y quedó deslumbrada con los escaparates, las tiendas y el movimiento de la gente. La urbe era caótica, siempre activa, y eso la inspiró. Tomó una serie de imágenes a los pies de los transeúntes, con un claro punto de vista que mostraba el dinamismo de la Gran Manzana.

Pero su punto de vista más singular y en algo que se diferencia, fue en el uso de los reflejos, un fotomontaje natural, que mostraba la confusión de la artista ante el exceso de información que Nueva York le entregaba. 

En aquellos reflejos se pueden apreciar los rascacielos superpuestos con los escaparates de las tiendas, las manos de una mujer que parecen tocar un edificio, todo como un collage que hoy es un uso común pero por los años 40, cuando Model comenzó a ocupar esta técnica, era algo emergente. 

A continuación una serie de fotografías de reflejos, tomadas por la artista en la Gran Manzana:

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