Lee Friedlander, cuando las selfies eran vanguardistas

Antes del egocentrismo insustancial de las selfies, existieron artistas que exploraron el autorretrato de manera original y misteriosa, como un ensayo de exploración personal, de búsqueda de recovecos internos de manera algo obsesiva.  

En Apertura ya hablamos de Francesca Woodman una precursora de las selfies, pero en esta oportunidad nos centraremos en Lee Friedlander (1934), otro adelantado a su época, que publicó su propia imagen en Self Protraits (1958-2011).

En el trabajo de Friedlander, hay por supuesto una visión poco convencional de lo que es un autorretrato. En sus fotografías, el rostro del autor se ve reflejado en espejos y ventanas, en otros cuerpos humanos, casi como un juego, como una firma de una pintura, de una obra de arte. 

Sus autorretratos se enredan con los dobles reflejos, como un efecto de collage, de fotomontaje. El autor penetra en sus propias fotografías, pero como uno más de los objetos, presente y ausente, como un metalenguaje, un autor al interior de su propia obra, pero a la vez distante, como un observador más; un individuo contemplando su propia fotografía.  

Alguien podría en este sentido recordar a Alfred Hitchcock. Pero el cineasta no solía aparecer como un reflejo o una sombra (salvo en la película The Wrong Man de 1957). Además lo del maestro del cine no respondía a una propuesta estética ni de autoexploración, sino más bien a una necesidad económica,  ya que no tenía recursos para contratar extras. Además se sabe que ni siquiera era algo que le agradara demasiado, lo de Friedlander, por otra parte,  es imprescindible en su obra, es el real sentido de su fotografía, la observación del autorretrato, del autoconocimiento.

“Los fotógrafos siempre luchan por evitar su propia sombra y yo siempre he creído que es una criatura graciosa, de modo que la dejé entrar por un tiempo», dijo en una oportunidad. Y también dijo: «al principio mi presencia era fascinante y perturbadora. Pero con el tiempo pude agregar una risa a esos sentimientos». 

La obra de Friedlander ha sido estudiada por diversos especialistas a lo largo del mundo, y durante 2020 y comienzos de 2021, tuvo una importante exposición en Madrid, en la sala Recoletos Fundación MAPFRE,  lo que le da una cierta actualidad a uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX.  

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